Nadie me dijo a los 15 que me vería distinta a los 40, que me dolería la espalda o ya no podría subir los escalones corriendo de dos en dos o me enfermaría si caminaba bajo la lluvia. Nadie me advirtió que al llegar a la madurez, el espejo solo reflejaría arrugas, pliegues de grasa en la cintura. Desde hace años escribo en verso o en prosa, pinto en las paredes o en cualquier papel que me encuentre. A veces me enamoro de unos ojos o simplemente de un nombre que toco a través de la pantalla del ordenador. Cuando me siento sola, beso a ese alguien que no escucho ni veo. Intercambio cartas y peleamos en la letra, al pie de la letra, sin pie de pagina. Nunca al margen, siempre en el centro mismo del deseo.

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posted by Belle de Jour at 17:33 | 0 comments



En esta noche, en este mundo, las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia, si digo agua beberé?, si digo pan, comeré?, sino digo amor,amaré?.... hablo horas y horas contigo, y saco como conclusión, más confusión, más ruido. Pienso, siento, y no saco nada en claro. Soy palabra, que contiene una imagen, una idea. Esa cosa abstracta que llamamos sentidos, el motor del mundo. Te llamaría a las cuatro de la mañana para decirte que estoy caliente como una perra y que haría el amor contigo, y ¿qué harías?, nada seguramente, al igual que en el teatro, te darias la vuelta y no me dirías nada... creo que algo pasa en tu cabeza, algo se moviliza cuando te miro y te deseo. Dices que no espere nada de ti, sin embargo me buscas, deseas mis llamadas, deseas que te desee, y si solo obtuvieras de mi la indiferencia, sufrirías...y eso me gusta de ti, tu incapacidad para amar... porque yo también soy una enferma. Me gusta como dejas que te toque, y me rehuyes, y no quieres que te bese y sin en embargo mis labios tocan los tuyos, y cuando quiero más, quitas la cara, me rechazas, y sabes que te enviaré un mensaje y que te llamaré y ¿si mañana tan solo fuera una de tus pesadillas? ¿y si no existo? seguramente me echarías de menos...


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posted by Patricia Venti at 17:46 | 1 comments
11 ene 2010
NADA SERA IGUAL

Me duele la cabeza desde que cerré los ojos hasta que los volví a abrir. Han pasado 24 horas y sigo enferma de tanta incertidumbre. En la ducha he hecho una recapitulación de mi vida: nada + nada = nada. Por lo tanto ¿qué sentido tiene seguir consumiendo esta falta de sentido, el mal aliento en las mañanas, el mentir, el decir ya no puedo más?... ¿de qué vale la queja inútil?¿proyectos cada vez más inservibles? ¿Quién soy? ¿Quien fui? Mi nausea se convierte en parte de esto que mastico, de esto que respiro. Llevo un diario de mis miserias y al final, hago publico mi sufrimiento para que Tu me leas y pienses, "pobre desgraciada" y sí, soy lo que no soy...asi hasta el infinito. PORCA MISERIA

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posted by Patricia Venti at 21:23 | 0 comments
14 sept 2009

Son las cuatro de la madrugada, y no puedo dormir. Miro fijamente sin pestañear el techo, cinco, diez, veinte minutos y pienso, espero, doy vueltas en las cama. Por quinto día consecutivo le envío un SMS a R. y no obtengo respuesta. Marco su número: 679679.....y salta el contestador. Frustración, deseo de insultarlo, de decirle que lo amo y sin embargo: silencio, un silencio que avanzan hasta mi cama y me posee. ¿Cuántas veces ha sucedido lo mismo? ¿Cuántas veces me aferro a lo intangible para mitigar un vacío que no se llena con nada? Cada vez que me miro al espejo, me doy cuenta que sigo viva y es entonces cuando deseo huir muy lejos de aquí....

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posted by Patricia Venti at 23:27 | 2 comments

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posted by Patricia Venti at 14:12 | 0 comments
31 may 2008

Hoy 31 de mayo, tenía una cita, o por lo menos eso quería creer. El pronostico del tiempo no era favorable y mis miedos tampoco. A las dos de la mañana, todavía indecisa sobre el dichoso encuentro, oí en la habitación contigua, un ruido extraño. Me levanté y al abrir la puerta me encontré a mi perra Luba, vomitando. Pensé que era algo sin importancia. Sin embargo, la cosa se tornó preocupante porque no dejaba de vomitar y tenía con mucha frecuencia arcadas. La situación me recordaba, la noche trágica (exactamente un año atrás) en que mi perro Zulú murió envenenado. Rápidamente la envolví en una manta y le llevé a una clínica veterinaria. El diagnostico era previsible: se había intoxicado con una planta del jardín que había comido. La dejé ingresada toda la noche. Ninguna de las dos durmió tranquila.


Hoy a las doce del mediodía la fui a buscar. La perrita ha sobrevivido y yo con ella.

El destino ha decidido una vez más por mí.

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posted by Patricia Venti at 16:58 | 1 comments

La lluvia me hace revivir sensaciones encontradas. Durante mi infancia, cuando llovía era una felicidad salir al patio a bañarse bajo el agua tibia, tropical. Era como si toda la naturaleza descansara y recibiera alivio despues de una gran contención. Sin embargo, en Europa, las lluvias del otoño me recuerdan las tardes llenas de desamparo, o sea años de mi juventud, perdidos en un pueblo alemán.....días grises, interminables, esperando un tren, caminando entre charcos de agua, maldiciendo cada minuto de mi existencia.
¿Como reconciliar ambos sentimientos?
Según el pronostico del tiempo, mañana lloverá sobre Madrid.

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posted by Patricia Venti at 0:52 | 0 comments

...anoche me desperté bruscamente. Encendí la lampara de noche, miré debajo de la almohada. Y al cabo de unos segundo, revisé las mantas. Tenía miedo de quedarme a oscuras en la cama....sólo recuerdo a una araña gigante devorándome.

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posted by Patricia Venti at 13:43 | 0 comments


No recuerdo cuando nos tomaron esta foto.  Vivíamos en Maracaibo y mi padre había alquilado una casa con un patio grande en la Colonia Gabaldón. Allí parecía que la vida era posible. Ese árbol que se ve al fondo, forma parte de mis recuerdos, al igual que el Dodge Dart sobre el cual estamos sentadas. Hoy se cumplen once años que mi madre dejó este breve espacio donde vivimos.... Descansa en Paz.



Yo honro el lugar dentro de ti
donde el Universo entero reside.
Yo honro el lugar dentro de ti
de amor y luz, de verdad, y paz.
Yo honro el lugar dentro de ti
donde cuando tú estás en ese punto tuyo,
y yo estoy en ese punto mío,
somos sólo Uno.

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posted by Patricia Venti at 9:26 | 0 comments
13 abr 2008

Barcelona, 11 de diciembre

Me dejaré de sentimentalismo y lo diré de una buena vez: lloraré pero un poco nada más, gritaré pero lo preciso. Me haría falta decir “al infierno con todo” para hacerme la fuerte y mantenerme en pie. Señor García, usted no debe arrepentirse, hemos compartido lo justo y necesario, solo que me ha llevado por delante sin fijarse en los carteles: “¡cuidado, zona peligrosa!”. Pensaré en usted cuando haga el amor, trataré de no olvidar su rostro para reconocerlo. Si aparece nuevamente y me cuenta una historia de amor, de esas que nos saltan las lágrimas de tan solo escucharlas. Deseo matarme, ¿quién lo impedirá?...

Barcelona, 21 de diciembre

El miedo se cuela por las rendijas de la ventana, tengo fiebre y las arcadas me suben del estómago a la garganta. No puedo controlarme, si voy a la cocina miro hacia el teléfono y corro hacia él. Hoy lo hice por lo menos quince veces, me alivia escuchar una voz aunque sea por unos instantes.

Barcelona, 23 de diciembre

Quemé las fotos de Raúl sin arrepentimiento. La escritura ni siquiera sirve para mitigar el desarraigo, cambiaría todas estas malditas frases por sus besos. Me siento incapaz de empezar otra vida. ¿Qué hacer con mi cara? esa pequeña arruga que me ha salido al lado de la comisura de la boca parece persistir y hacerse cada vez más patente. No hay remedio, finalmente quedará incrustada en la piel como un accidente en el mapa.

Barcelona, 25 de diciembre

El libro del I Ching acertó en su dictamen: “El peligro está delante de uno. Verlo y saber detenerse, es sabiduría”. Hice un segundo intento por desaparecer. Deseaba encontrar el comienzo en el final, impugnar la vida. Había cola en la emergencia, me conectaron a una manguera por donde el suero bajaba deprisa, sentía entre las sábanas a un ejército de hormigas. ¿La locura es vagar horas y horas a oscuras por un callejón o una fina membrana que nos enceguece sin darnos cuenta? Debajo de la cama retumban silbidos, ¿por qué he aguantado tantas ofensas en nombre de la memoria? Las sombras cobran forma a través de las lámparas, las persianas. ¿Dónde está el arte? ¿Es quizá el retrato o el modelo del modelo? ¿Es mi herencia el lenguaje? ¿Una enfermedad que se hace a sí misma? La bilis es siempre amarga, horror en estado más puro” Escribir se ha convertido en un acto de fe que se erige para maldecir y celebrar la desesperación. Mi voz es la única prueba válida de que existo.

Barcelona, 3 de enero

Desde hace una semana estoy en una clínica de “reposo mental”. Este lugar es patético. Cuando entré en mi habitación-celda había una bata encima de la cama. Anduve de un lado a otro como un animal encerrado. Me senté primero en un sillón y pensé “¿Cómo se puede vivir en un lugar como éste? el sufrimiento de Baudelaire, el suicidio de Nerval, el silencio de Rimbaud, la fugaz presencia de Lautréamont, la locura de Van Gogh son pruebas inequívocas que el arte no salva”. Luego en el suelo, doblé las rodillas a la altura de la cara, hundí el rostro entre las piernas y los brazos en torno a ellas. Un siquiatra se me quedó mirando y le preguntó al colega: “¿Por qué la han ingresado?”, el hombre respondió: “Depresión endógena con tendencias suicidas, el último intento le dejó las muñecas destrozadas. Vive sola como la mayoría de las internas”. Estuve en la misma posición durante varias horas; alcé la vista, contemplé las paredes, las puertas, los muebles. De pronto oí un suspiro, en la puerta estaba una vieja que se tiraba de los cabellos y aullaba con desesperación. El terror le había golpeado el rostro, sus ojos estaban desentonados, perdidos en otra realidad. Se reía, pronunciaba frases inconexas como una pesadilla entrecortada. Posteriormente se mordió una mano y su mente entró en confusión total. Casi a punto de ahogarse, desgarró la tela de su bata y salió corriendo por el pasillo.

Barcelona, 8 de enero

En la habitación vecina hay una negra con la cara enterrada en la almohada; más allá, cerca del comedor, una mujer paralítica llora en silencio y mueve los labios. Frente a mi cuarto, una gorda duerme intranquila y se queja como si estuviese sufriendo. No logro descansar. ¿Dónde estoy? ¿Mi casa? ¿El psiquiátrico?, la araña pende del techo, los zapatos de tacón alto de mi madre me condenan. Hay grietas, llagas. Ahora los brazos son muñones, de la cintura para abajo la piel se ha caído, no puedo caminar. Temo morir con el rostro desfigurado bajo un periódico viejo. No le daré nada a las fieras, las mataré a golpes. Estoy habitada por una jauría, sostengo la bobina. Estoy en libertad. Escribo contra el mundo y juro decir toda la verdad. Confiteor Deo omnipotenti es.

Barcelona, 17 de febrero

¿Cuántas locas habría en el dormitorio común? Sonámbulas, epilépticas, suicidas, esquizofrénicas, depresivas. Se necesitan reglamentos para esas criaturas nerviosas, violentas, gritonas, amenazadoras, a quienes sus familias no pueden soportar por lo desagradables y nocivas que resultan ¿por qué yo me veo obligada a soportarlas? Tarde en la noche, una vieja vino a mi cuarto, me miró un buen rato y cuando la enfermera de la inspección nocturna entró, ella se fue. A duermevela, en la habitación alternativamente caliente y fría, he tenido visiones repugnantes.

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posted by Patricia Venti at 13:31 | 0 comments
4 abr 2008

"Hay que reinventar el amor" dijo Rimbaud.

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posted by Patricia Venti at 12:07 | 0 comments
2 abr 2008


Barcelona, 11 de junio

Anoche cerca del puerto, apareció una vieja con dos bolsas llenas de trapos. A pocos metros de la mujer había tres borrachos que gritaban, uno de los hombres se levantó y le preguntó “¿Señora marquesa, adónde va con tanta prisa?”, todos se rieron. La mendiga se detuvo un minuto y les contestó “Hijos de puta, mal nacidos”, luego prosiguió su camino. Me alejé del lugar y en la parada de taxis presencié una discusión entre una pareja y fue en ese momento cuando supe que mi vida siempre estaría impregnada de las tragedias de otros.


Barcelona, 22 de junio

Tengo insomnio, las agujas del reloj no avanzan, pienso todo el tiempo en llamar a Raúl. He devorado seis bocadillos en medio del caos. Pan integral con rodajas de tomate. Las migas han rodado por debajo de la manta. Hambre clandestina después de un maratón de ayunos. Degradante. No he conseguido ningún trabajo estable. Ni siquiera un miserable remiendo. Naturalmente que la falta de dinero me tiene descuadrada en todos los aspectos. Para empeorar las cosas, debo seis meses de arrendamiento y me están pidiendo que desaloje, pero no tengo forma de hacerlo. Y como las cosas malas nunca vienen solas, para completar, me tuvieron que hacer una infiltración en las piernas porque me fallan bastante. El último sueño que tuve fue curioso. El portero del edificio me entregaba una carta -enviada por Bioy Casares para Helena Garro- extraviada desde hacía 30 años. Al terminar de leer la misiva, la puerta se abría y un revólver me disparaba. Como siempre el despertar fue brusco, fulminante como echar por la boca, sin vómito, el contenido del estómago.


Barcelona, 28 de julio

Me atiborro de tanta comida que me es imposible dormir. Algunas veces me introduzco los dedos en lo más profundo de la garganta para sacar todo el rencor de un cuerpo deformado por la grasa. Con cada espasmo expulso una buena cantidad de sustancia ácida, fétida. Los sentimientos de culpa disminuyen a medida que mi estómago se vacía. A veces me acuesto en el sofá varias horas y cuando logro levantarme, voy directamente a la báscula. Para proseguir con la tortura, trato de ponerme unos pantalones de talla 40 y en el forcejeo reviento la cremallera. Ante el espejo, casi a punto de llorar, me digo: “Falta poco, paciencia”. Luego destapo el paquete entero de papas fritas y las mastico a toda prisa.

Barcelona, 6 de agosto

En la infancia comer era un sacrificio, mi madre antes de almorzar me relataba siempre lo mismo: “Había una niña que vivía con su familia en un árbol. Ellos eran felices pero a medida que los días iban pasando, la muchacha fue perdiendo peso hasta desaparecer. Una noche hubo una tormenta muy fuerte y el viento se la llevó a un sitio de donde no se regresa jamás”. Seguidamente una cuchara de sopa iba directa a mi boca, quería escupir esa sustancia caliente pero la tragaba por el temor de quedarme sola como la niña del árbol.

Barcelona, 12 de agosto

El fin de semana pasado regresé a mi casa. Dejé de tomar los medicamentos y he sentido mucha angustia. Ayer, por ejemplo, abrí la nevera y me quedé parada con la puerta abierta mirando la leche, el jamón reseco, la media naranja cubierta con papel de aluminio y el queso. Engullí todo lo que encontré en los armarios: Pan, cerveza, magdalenas, chocolate, aceitunas. El estómago se me infló como un gran globo. ¿Por qué razón debo controlarme? ellos argumentaban “Quedarás hecha una masa de pliegues pechos llenos de estrías y brazos con celulitis” pero si logro controlar mi apetito, ¿dejaré de ser una niña monstruo?

Barcelona, 25 de agosto

¿Es el olvido necesario para sobrevivir?, ¿cuándo se acabaran los días de interminable espera?, no aguanto un momento más de añoranza o desamor; soñé con una mujer - ¿mi madre?- que me decía: “Te has quedado seca” y no tuve más remedio que admitirlo. No tendré hijos, y lo que es peor aun, a quién le importa.

Barcelona, 12 de septiembre

Mis obsesiones siguen vigentes y me arrastran por donde no quiero. ¿Acaso soy un personaje de ficción cuyo destino y obra ya están escritos? ¿Fui creada para paliar la locura de un novelista? Tengo más miedo que antes, súbitamente todos me tratan como si fuera adulta. ¿Por qué aún entre tanta desdicha, sigo sintiendo cierta ternura a prueba de mis prójimos-extraños? De todos modos no vale la pena lamentarse porque yo ya no existo.

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posted by Patricia Venti at 10:58 | 0 comments
15 feb 2008
ESCRITO AL MARGEN

La palabra felicidad es demasiado ambiciosa, dicha es quizás menos pretenciosa. Schopenhauer sostenía que el arte de la felicidad consistía ante todo en el conocimiento de sí mismo y en el aprovechamiento de la propia personalidad con vistas a conseguir la alegría del ánimo, la salud del cuerpo y tranquilidad del espíritu. La vida -según él- es una lucha continua, en perpetuo dolor, que sólo puede ser aliviado a través del arte y el ascetismo. A mí, la literatura no me ha salvado ni mitigado el sufrimiento. El conocimiento es un viento feroz y su silencio, la piel. Mis lecturas sólo me han servido para reanudar el vínculo con los creadores y sus obras literarias: Cabrera Infante, hace un “collage” con todos los hechos y nombres que terminan por dilatar el presente. Durrell es una especie de Anti-Proust que clama el imposible regreso, el milagro de la madeleine reflejándose inversamente en el perverso milagro del perfume de Justine que, reconocido alejaba para siempre a su amante. Pizarnik me inhibe. La belleza de sus versos son descubrimientos casi milagrosos del lenguaje. Los escritores del postboom escriben para satisfacer las demandas del mercado. Ellos se consideran producto de la cultura light (en estos tiempos donde lo que importa es el "aquí y ahora"), y se entregan a la fácil formula de "escribir para entretener". Así pues, después de haber estado leyendo con el cálculo y la astucia de los grandes -según parece, no han dejado sucesores- es obvio, sentirme perturbada a la hora de escribir. Sin embargo, me digo día trás día, debo ser más racional o intelectual, pero lamentablemente, me he quedado atrapada en las fantasías ocasionales perdiendo de esta forma los grandes hallazgos.


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posted by Patricia Venti at 19:04 | 2 comments
Deseo cerrarle el paso, la sujeto pero sigue moviéndose. Respira hondo y dice "soy tu madre". Refuto "pues ya no lo eres". Un alarido escapa de su boca "furcia". Me acerco al armario, siento un zarpazo en la espalda, reacciono con violencia, "deberías estar encerrada". Corro al cuarto y una excrecencia monstruosa me invade por completo. Destapo un frasco de seconal, lo vacío dentro de mí, el sufrimiento se detiene: pequeños pero intensos calambres indican que todavía hay vida, sirenas, llantos en medio de quejas, un vómito del más allá, otra vez de vuelta al infierno.

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posted by Patricia Venti at 18:57 | 1 comments
30 ene 2008
De pequeña me gustaba reinventar los relatos que mi madre me contaba. Les cambiaba los nombres a los personajes, hacía varias versiones de la misma historia. Quizás fue por ello, que al crecer, quise convertirme en escritora. Sin embargo, cuando me enfrento a la página en blanco, me siento encerrada en una camisa de fuerza. No soporto la lucha con las palabras, la sintaxis, la gramática, la semántica, etc. Me preocupa que a veces me quedo frente a la pantalla, mirando aquello que acabo de teclear y en seguida sé que está mal escrito pero por unos segundos desconozco la palabra correcta. Es una especie de dislexia que me paraliza. A medida que pasan los años, este sentimiento de inmovilidad se acrecienta. Entonces, me pregunto "¿por qué sigo?"... Tal vez porque todavía necesito reinventar los relatos que mi madre me contaba.

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posted by Patricia Venti at 12:45 | 0 comments

Llego a las siete en punto y me coloco en la primera fila. Del bolso extraigo los auriculares y me encierro en mi mp3: State of love and trust as I busted down the pretext. Sin still plays and preaches, but to have an empty court, uh huh...Al cabo de unos minutos siento la necesidad imperiosa de huir, de abandonar la sala como cenicienta en el país de las mentiras. Miro la puerta, el reloj avanza sin compasión, la gente sale y entra sin ubicarse en ninguna parte. Cinco, diez, quince minutos. Quizás no vendrá, me voy, no, no puedo. Mierda! Acaba de llegar, es él. Mi pulso se acelera, me mira rápidamente sin mutar el gesto. Comienza la presentación, sigo encerrada en la voz de mis pensamientos. Sus palabras no me interesan, aunque en algún momento alcanzo a escuchar un fragmento de la novela malísima que está leyendo. Veinte, cuarenta, sesenta minutos después termina aquella reunión de escritores de medio pelo, de esos que aparecen en los medios de comunicación con aspecto de saberlo todo y presumiendo de tener veinte libros en el mercado. Espero, no se acerca. Todo lo contrario, me da la espalda. Parece que desea irse pero lo detiene un amigo. Entonces decido arrancar la última página de este cuaderno y dársela. Sin mirarme, toma la hoja y la dobla guardándola en el bolsillo del pantalón. Intercambiamos pocas frases: breves, frías, convencionales. Finaliza el encuentro, camino hacia la salida y en la calle mientras fumo un cigarrillo, me digo: …irremediablemente los sueños terminan al abrir los ojos.

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posted by Patricia Venti at 11:44 | 0 comments

Desde que recibí su primer email, vacío mi estómago en post-arcadas voluntarias. Fumo compulsivamente a un ritmo aproximado de siete cigarrillos cada hora. Me alimento de un pasado y de un presente que pronostican tiempos peores. Aparte de esto, cabe destacar, que el hedonismo lo perdí cuando tomé el último tren hacia un callejón sin salida.

Tengo seis meses esperándolo. Los días pasan y busco su rostro entre la gente, en los vagones del metro, en las escaleras mecánicas. ¿Cuántas noches antes de dormir he imaginado el encuentro? ¿cómo explicar con palabras que mi corazón se acelera tan solo con pronunciar su nombre? Trato de convencerme que será un fiasco, que “no vale la pena”. Mientras camino hacia el lugar y la hora convenida, me digo: “olvídalo, no vayas”. Pero ¿cómo no hacerlo? ¿cómo negar que la cursilería avanza a ritmo sincopado? Ya sé: es una pasión adolescente, una batalla perdida por los años.
En las vitrinas de los negocios se refleja mi torpe figura que -con cierta ingenuidad- camina viéndose a cada paso. Ella, es decir yo, se detiene a pensar mientras dirige la mirada hacia ninguna parte. ¿Cuántas horas he de seguir esperando? ¿Tres, cinco, ocho? Me he preparado desde el amanecer, todo entra en el universo del orden: pelo, ropa, cara. Solo falta una cosa: él.

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posted by Patricia Venti at 7:28 | 1 comments
7 nov 2007
20 DE ABRIL

Me siento incapaz de empezar otra vida. A veces debería ser más fácil abandonar una existencia cómoda y aburrida, por otra más dolida pero llena de emociones nuevas. Esta mañana frente al espejo no me he reconocido. ¿Qué haré con esa pequeña arruga que me ha salido al lado de la comisura de la boca? parece persistir y hacerse cada día más visible. Sé que no hay remedio, con el transcurrir del tiempo se quedará incrustada en la piel como un rayón en el mapa. Tengo miedo a lo que crece dentro de mí, y es las ganas de sentir la pasión. Hace mucho que esto se ha ido, ¿tengo derecho a ello? Hoy recibí un email de alguien que nunca he visto y en una oportunidad le escribí para pedirle una información…Eso fue hace casi dos años atrás. En su mensaje me decía que deseaba tomar un café conmigo. Extraño, pero rechacé la invitación. Quizás por miedo a su mirada reprobadora. De joven esto no me importaba, cuando iba a una fiesta o a reuniones sociales, siempre terminaba con el chico más guapo. Estaba tan segura de mi misma que el pensamiento de los otros me daba exactamente igual. Ahora, al caminar por las calles, al pasar por los escaparates de las tiendas, al verme, veo a alguien que no soy yo. Alguien que con el transcurrir de los años ha ido cambiando y me es ajena, odiosa. Escribo estas líneas, sabiendo que es inútil toda queja.

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posted by Patricia Venti at 10:19 | 0 comments
17 oct 2007
INSOMNIO
Trago un puñado de analgésicos, me persigue una jaqueca insidiosa. Treinta metros cuadrados no alcanzan para calmar el insomnio. Las ratas luchan por conciliar el sueño pero no deben enfrentarse a las pesadillas, ellas conocen lo que los hombres ignoran. La indiferencia no tiene peso, es un alarido hueco. Solo se trata de perderse, errar, lograr dormir. Veo filamentos torcidos flotando de un lado a otro. Paseo toda la noche, voy al baño, abro el grifo de la ducha y el agua me golpea la cara. Me gustaría distender el pecho para calmar tantos sentimientos contradictorios. Cada vez que doy un paso compruebo mi estrangulamiento. La noche no viene, ¿tristeza? No puedo hablar, espero largos minutos para ser juzgada, lucha cuerpo a cuerpo. Si alargo las manos solo encuentro cardos, una rosa marchita: el agua hiere. Alrededor de la boca, se expande un reguero de saliva. Hundo la hojilla en la piel, mis venas se abren, mana sangre pero no hay dolor, es como morderse la boca o la lengua sin saberlo, desollarse sin sentirlo. Mi vida es un video-tape imposiblemente veloz, las sombras se acercan, animal acorralado, toque de acoso, mea culpa.

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posted by Patricia Venti at 8:24 | 1 comments
16 oct 2007
ESCRITORES

Frente a la cúpula de los inválidos, el Pensador reflexiona acerca de aquellos que se lanzaron del Buttes-Chaumont. En el Flore, donde se veía a Bataille, a Hemingway, Mauriac, sólo hay jovenzuelos de rostros famélicos, con el uniforme del posmoderno de luxe. De igual forma ocurre en Les Deux Magots y en el Café de la Mairie a donde iban Bonnefoy, Du Bouchet y escritores jóvenes. Es lamentable la desaparición de los cafés literarios. Cada artista está escondido en su guarida, garabateando palabras y gestos indecibles. En el Café Lamarche conocí a varios escritores latinoamericanos, fue una experiencia decepcionante. Para ellos la literatura es una autobiografía lacrimosa, contada de una manera tan aburrida que a su lado los anuncios de tampones son un “thriller”. En el grupo habían dos colombianos, uno con ínfulas de gigolo y otro, hijo de un famoso pintor colombiano. Este último me preguntó: "¿Vives de la literatura?". Tomé aire y le dije muy seria: "No, vivo de limpiar retretes". Aquella gentuza hacía su mejor esfuerzo por interpretar bien el papel de intelectual. Ya se sabe: ser escritor constituye una cosa terrible, pero dos literatos juntos son como dos ratas en la misma trampa.

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posted by Patricia Venti at 23:22 | 0 comments
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