30 ene. 2008
De pequeña me gustaba reinventar los relatos que mi madre me contaba. Les cambiaba los nombres a los personajes, hacía varias versiones de la misma historia. Quizás fue por ello, que al crecer, quise convertirme en escritora. Sin embargo, cuando me enfrento a la página en blanco, me siento encerrada en una camisa de fuerza. No soporto la lucha con las palabras, la sintaxis, la gramática, la semántica, etc. Me preocupa que a veces me quedo frente a la pantalla, mirando aquello que acabo de teclear y en seguida sé que está mal escrito pero por unos segundos desconozco la palabra correcta. Es una especie de dislexia que me paraliza. A medida que pasan los años, este sentimiento de inmovilidad se acrecienta. Entonces, me pregunto "¿por qué sigo?"... Tal vez porque todavía necesito reinventar los relatos que mi madre me contaba.

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posted by Patricia Venti at 12:45 |


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