12 oct 2008
PESADILLA
Una anciana está en el jardín, entonces aparecen dos gatos, el más joven se le acerca y lo toma del cuello. Por sorpresa, ella le tuerce el pescuezo. El animal no tarda mucho en quedarse quieto, una espuma blanquecina le sale de la boca y los ojos se le inyectan de sangre. Lanzo un grito y un soldado me amordaza. Siento un picor muy intenso en los ojos, de repente no puedo ver más. Estoy ciega, doy unos pasos y enseguida tropiezo con algo que me da unos estirones en las piernas. Pernanezco un rato tirada en el suelo, luego siento profundos pinchazos con algo puntiagudo.

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posted by Patricia Venti at 10:11 | 0 comments
17 oct 2007
LA CITA
Me encontraba en el apartamento de un hombre que había conocido a través del chat. Nos citamos por teléfono y al vernos, sentí la distancia, lo virtual había producido un engaño sobre lo real.

Le pregunté:

-¿Dónde vamos?Y él me dijo:-No sé, on tú vullgues...

La situación era difícil: yo esperaba que los días no transcurrieran a modo de distancia, que cada hora que pasara no se convirtiera en una nueva cancela en mi casa, en mi cuerpo. Yo esperaba que me arrastrara a la cama, que me quitara la ropa y que me sedujera allí mismo. En realidad, yo esperaba a otro tipo de hombre.

Respect. Respect. Respect. Respect. Respect. Respect. Don.t touch my brain.

Y un rato después, me quedé dormida, soñando con el héroe de mis historias... Anirem...fins al centre de la terra o fins al costat il·luminat de la lluna o fins al fons de l'oceà glacerà... Y al despertar, estaba mirándome (como dentro de un cuento de terror) empapando la cama de babas y sonrisas. Sentí mi dosis de abstinencia, primero, como una punzada, y después como un dolor más suave, casi agradable, que podía llegar a ser nada. El parecía dispuesto a acompañarme en mi delirio.

Bien, pensé, ahora tengo que confesarle: me gusta que me besen en sitios públicos, que me hagan el amor en los lavabos, que me abandonen en las madrugadas ... No sé si me estás comprendiendo, verás: siempre tuve expectativas demasiado morbosas, visionados de Alicia en el País de las Maravillas y exceso de alcohol en la sangre... Soy hiriente y bastante perra, podría terminar devorando tu corazón. Lo sabes ¿no?.

Él aceptó de todos modos.

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posted by Patricia Venti at 8:44 | 0 comments
Madrid, 15/12/2007


Todo en este país es sumamente difícil. Al igual que en todas partes, aquí funciona el amiguísmo. Quizás debería renunciar a la esperanza de ver mi obra publicada, quizás mi tesis sobre Pizarnik es solo un alimento para el narcisismo y no merezco el más mínimo reconocimiento. Tardé siete años en escribir ese maldito trabajo, dejé mi vida en esto y ¿ahora qué? Perdí el contacto con la realidad, perdí a los amigos y con cuarenta años ni siquiera he sido capaz de conseguir un puesto de trabajo decente, aunque todos digan que mi curriculum es "académicamente impecable" o que soy "la mayor especialista en AP". Estoy harta de la mediocridad. ¿Tantos sacrificios, para qué? Esta tierra, al igual que la mía, está contaminada de muerte…¿O seré yo, la que está contaminada? Nada de lo que hago tiene un sentido, ni siquiera pensar en el suicidio, ni el café por las mañanas, la literatura, la copa de vino, el amante fortuito, el mar, la música, el sol entrando por la ventana!!!

El tiempo pasa junto a este tedio de estar viva, ¿hasta cuándo resistiré?

Buenos Aires, 15/01/2008

Ha vuelto la tristeza, las ganas de desaparecer, nadie al otro lado del teléfono, o una voz que responde “no puedo atenderte” u otra que dice “ya hemos hablado y no se trata de perdonar”. Así me encuentro nuevamente inconsolable, con ganas de irme y dejarlo todo. Mi vida se ha quedado reducida a estas cuatro paredes, a la soledad más absoluta, a nadie detrás del auricular, a nadie dispuesto a escuchar los problemas del otro. Se cuelga el teléfono y se sigue sumido en la miserable existencia. Hoy a las seis de la madrugada tomaré el autobús a Mar del Plata, todavía me quedan cuatro horas de espera insomne. Ahora solo hay desesperanza, los desechos más impuros.

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posted by Patricia Venti at 3:14 | 0 comments
16 may 2007
Doce rosas


El día era gris, las calles estaban ligeramente mojada por la lluvia. El viejo andaba con paso apresurado, se le hacía tarde. Sabía que solo le quedaban treinta minutos para llegar. No podía perder más tiempo, sin embargo todavía debía detenerse en la floristería. Por suerte había una en esa misma acera. Al entrar supo de inmediato lo que deseaba, doce rosas rojas. De reojo miró el reloj, eran casi las cinco. Lo mejor sería tomar un taxi, pensó. Se subió al coche, estaba fatigado, el aire le faltaba. No podía llegar con retraso, tan solo una vez en su vida le había ocurrido y no estaba dispuesto a repetir semejante error. El trayecto se le hizo largo, constantemente miraba la hora. Llegaron a la estación y el hombre salió del vehículo a toda prisa. Corrió por el pasillo y le preguntó a un empleado por el anden número 15. A lo lejos vio el ferrocarril que se acercaba y su corazón comenzó a latir más deprisa. Cuando la máquina se detuvo por completo, la gente comenzó a bajar. El viejo sacó la primera flor y se la entregó a una desconocida que pasó por su lado; en el primer momento la mujer se sorprendió pero la aceptó. Así fue desprendiendose de cada una de las rosas hasta llegar a la número doce. Ya con las manos vacías, se sentó en un banco y dijo en voz baja: “!qué dificil es mirar el cielo!”

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posted by Patricia Venti at 20:08 | 0 comments
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