2 abr 2008

Error

Una enfermedad nerviosa le impulsaba a arrancarse el pelo. Después de tres años de rozar más labios que ninguna otra, Marta conoció a un alemán y se fue a vivir con él. Ella fregaba la sartén de hierro, rascando con fuerza la grasa incrustada. Entonces, él la miró y le gritó:

-¡ Bájate las bragas!.
Esta vez, no le obedeció.
-Cabrón, ¡jódete !

Y entonces lo hizo, agarró fuerte el sartén y golpeó su cabeza una y otra vez, una y otra vez. El cuerpo del hombre se balanceó y cayó desplomado contra el suelo.
La sangre se expandió por el azulejo blanco de la cocina, las paredes se convirtieron en un tapiz de estrellas...
Marta limpió la sangre con una bayeta empapada en lejía, después arrastró el cuerpo hasta la habitación y, con gran esfuerzo logró subirlo hasta la cama. Se preparó un café y pensó que toda su vida se paró en el poso de la taza, en sus ojos inmóviles ante el reflejo, en su mente cargada de sueños imposibles. Toda su vida se paró ante el miedo.
Salió a la calle temblando. Encontró un hostal y pasó la noche en vela. Al día siguiente regresó a su casa. El cuerpo empezaba a desprender un olor nauseabundo. El olor era, esta vez, el límite en el tiempo.


Se acabó

Bajo mi sobresalto y con el desayuno dando vueltas (el café de las arcadas perpetuando mi vida insana) suena alguna canción y todo me parece una broma del destino. Hace tiempo que abandoné la poesía. ¿Y tú? ¿También haces el idiota con las palabras?

[ pues escribe algo bonito en los coments, anda! que estoy en “uno de esos días” ya sabes...Incoherencia-psicosis-desenfreno-tristeza-Dios-cambio-dimelotú o yoquesé...]

Toda esa basura que no se lee desparramada en 30 líneas con un periódico (el mismo que llevo toda la vida vomitando). Sólo eso. Si quieres más: dime que mañana irás a la iglesia. Prometo estar contigo para hacer algo grande.

Etiquetas:

 
posted by Patricia Venti at 11:38 | 0 comments

El sistema incluye a corderitos y también a los marginales. Todo corderito necesita un okupa, un outsider, un delincuente descarriado y precoz, un facineroso, o una escandalosa farandulera a quien le reventaron los pechos de silicona dentro de un airbus 600, con cuyas imágenes e historias consolarse o escandalizarse; como un ejemplo del peligro que acecha en el bosque. Así, por mucho que el transgresor hipermarginal se considere afuera, está adentro. Aunque reniegue de él, el sistema lo necesita, los procrea, los multiplica, los amamanta, los utiliza. Los ejemplifica. El sistema no excluye a nadie, absorbe a todos.Por ello, los niños no cantan cuando los adultos tienen miedo. A veces aparece mi madre en sueños, ella se está bañando en un lago y de pronto oigo sus gritos pidiendo ayuda: “sálvame de la muerte”. Sin embargo permanezco inmóvil, sentada en una silla como si no ocurriese nada. Por años pensé que infancia y culpa significaban lo mismo. Ella supo hacer bien su trabajo: crueldad por omisión

(Pausa)

Me arrimo muy lentamente. Una gota de transpiración cae por mi cara como punta de navaja. Observo con asombro su vuelo y hasta, por un momento, me veo en esa gota. Se queda por un rato iluminando con maliciosa elegancia las sábanas. Me mira como gozándome, como demostrándome que en cualquier momento me puede quemar, iluminar todo hasta matarme. Se acerca muy de a poco… “¡Basta!”, le grito. Ríe y se va.

(Pausa)

¿Acaso saben lo que me pasó en Barcelona? ¿Acaso les conté lo que hizo mi amiguita con los espejos la noche en que descubrió que yo la despreciaba? (pausa). ¿Y aquella historia increíble de la oveja sifilítica que contagió a mis ocho nietos alpinistas? Bueno, por si no lo saben, la oveja se volvió pederasta. Contagió a toda la familia y nunca dejó de reproducirse porque la tía Jacobina la golpeaba con un bastón blanco como un rayo envenenado. ¿Pero qué pasó con el judío converso que quemó más de 25.000 libros en la Plaza de la Ópera de Berlín?

(frunce el ceño, con una mano acaricia de forma nerviosa a un perro invisible, le pega una patada y luego recita)

Todo sentimiento se confunde con el rumor de besos,
la carne se enquista en perpetuo dolor.
Un gran frío me habla de la pestilencia del alma
mal sueño que crece en la tierra
huellas del no ser para siempre.

Este poema es de 1942. ¿Algo ha cambiado desde entonces?

(Pausa)

Mejor hablemos de cocina. En una cazuela de porcelana refractaria se hace un caldo de conchitas. En cuanto hierva (sube la voz) gritas “mamá” y te haces a un lado. Esto formará una pasta homogénea llamada “pastacciuta”. Luego (da pequeños brincos) se salta una banqueta habiéndola untado previamente de huevo batido y gelatina. Una vez hecho esto, se estraga el culo hasta desposeerlo de las glándulas naturales de un estragón.

(Pausa)

Pero volviendo al tema de la vida. Yo estoy en boca de la muerte, insomne y consecuente en mi oficio de idiota desamparada. Me gustaría que en vez de esto que voy diciendo, fuera una novela con personajes y todo. Llevar una agenda, tomar notas como Trigorine en La Mouette, perfectamente vestida, con las manos pálidas posadas sobre cuartillas, escribiendo con la Rolls Royce de mi lapicera. Seria, serena, diciendo qué interesante, pronunciando conferencias, interpretando histórica, sociológica, antropológicamente y políticamente, lo que pasa afuera.

(Breve silencio)

¿En dónde quedé? Ahhhh si, ya recuerdo. En el fondo de todo hay un jardín.

Etiquetas:

 
posted by Patricia Venti at 11:29 | 0 comments
Site Meter