El amor es una
habitación
atiborrada de nombres y citas mil veces aplazadas.

Él,
un rompecabezas detrás de las palabras,
para no escuchar mis juramentos,
creer mis sueños,
vivir mis mentiras,
encerró el deseo en un frasco.

Hoy,
regalo todas mis heridas al mejor postor:

"Por favor, pase sin tocar
pase y vea
Por favor, sin tocar"

y espero al menos
su sonrisa de complicidad
cuando mi vida se convierta
en una trampa del lenguaje.

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posted by Patricia Venti at 0:35 |


1 Comments:


At mié. ene. 23, 01:49:00 p. m., Blogger Rincón de saldo 

Guau! Me gusta el poema; si dijera "gustó" lo estaría situando en un pasado pero realmente me gusta y es por eso que permanece continuamente en un presente, como, imagino, los poemas que te gustan. Así que voy a releerlo cuantas veces quiera, eso es lo bueno. ¡Ah! y también recomendarlo.
Saludos



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