A media voz
vislumbras mis pechos
esos, que un día fueron de belleza inconmensurable,
esos que se consumen en la tristeza bajo las aguas.

En la cama exclamas volátil y de un soplo:
“¿ A quién satisfaces? No hay albergue entre tus piernas.
la compasión es el destierro, más no el deseo."

El poeta asesina a su musa
Y la furia cae sobre la noche,
sobre unos cuerpos desvencijados
por los años.

Llegaste tarde
era de noche,
o un sol de verano
sin rapto tomate mi cuerpo
y lo trenzaste al tuyo.
Ahora me miras en ningún lugar.

Si,
fuiste ese hombre,
que me estrechó entre sus brazos,
el hombre que se sentó a la mesa
quien me amó en el sueño de un niño.

Ya, no existes.
Y quizás nadie más que yo
podrá posarse sobre esta apoteosis de la vida que se acaba.

 
posted by Patricia Venti at 14:13 | 0 comments
22 jul. 2015



Ella se mira al espejo y ve un precipicio,
tiene el vicio inconfesable de odiar su cuerpo.
Agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.

Explora las cicatrices
el sitio exacto de la herida
cuenta el numero de los escalones que la llevan
a su sexo.

El desamor levita en el aire
mientras la “Casta Diva”
resuena, resuena, sobre las ocho letras de su nombre
y triste contempla las fotos de la infancia
que se han ido desgastando 
al igual que esa vida alguna vez soñada.



 
posted by Patricia Venti at 12:49 | 0 comments
Site Meter