22 jul. 2015



Ella se mira al espejo y ve un precipicio,
tiene el vicio inconfesable de odiar su cuerpo.
Agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.

Explora las cicatrices
el sitio exacto de la herida
cuenta el numero de los escalones que la llevan
a su sexo.

El desamor levita en el aire
mientras la “Casta Diva”
resuena, resuena, sobre las ocho letras de su nombre
y triste contempla las fotos de la infancia
que se han ido desgastando 
al igual que esa vida alguna vez soñada.



 
posted by Patricia Venti at 12:49 |


0 Comments:




Site Meter