26 ene. 2014
CARTA ABIERTA








Créeme, mi vida está fuera de estas letras, y no soy una enferma, ni tengo ataques de ira, y vivo una vida tranquila sin los sobresaltos de la juventud. A partir de los 18 años emprendí una carrera desenfrenada de amores y desamores. Mucho mucho alcohol, mucha rabia, mucho infierno. Después de cada ruptura venía el espacio en blanco, la página en blanco. 

Para escribir necesitaba alimentarme de mis miserias, de mi desgracia. Era ESENCIAL sufrir para llenar esas paginas de poesía. 

Todos los amigos, admiradores, amantes alababan al personaje de L'enfant terrible que representaba, por ello era ESENCIAL que la escritora antes de los treinta se suicidara. En los ochenta y noventa, era el centro de todas las fiestas, la muchacha con cara de niña que le hacía gracia a todo el mundo. 

Fueron pasando los años y la muchacha cumplió treinta, su cara aniñada cambiaba a gran velocidad y ya no le hacía gracia a nadie. Además no era capaz de suicidarse!!! Entonces, la mujer decidió que abandonar al personaje y convertirse en una mujer sin más, con una vida disciplinada y reglada hasta el detalle.



Algún día, podremos empezar a conocernos de verdad, sin urgencias ni citas de moteles, después de haber dejado atrás esta relación destructiva por ambas partes, que no existe y solo forma parte de una ficción.
 
posted by Patricia Venti at 12:45 | 0 comments



Supongo que todavía juega con muñecas. No tiene motivos para sufrir pero cada día necesita inventarse nuevas frustraciones, infiernos, desamores, insomnios. Cada tanto se abre la herida y hurga en ella. Miente, llora, y desciende a los recuerdos dolorosos. Su vida es una montaña rusa de emociones encontradas. El daño a los otros solo puede hacerlo a través de las palabras; Nuria en esto es una experta, sabe donde duele y su dardo siempre da en la diana, nunca falla. Pobre enferma de sí misma, pero sabe que no hay vuelta de hoja. A las cinco de la mañana su vida reglada y perfecta juega con los "te quiero", busca los adioses y los "nunca más". Esta madrugada mientras oye la misma canción una y otra vez, llora sin que nadie la vea. No, no hay salida, o tal vez si.
 
posted by Patricia Venti at 12:19 | 0 comments
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